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lunes, 15 de junio de 2020

La invención del sí mismo: Amazon.es: Nikolas Rose: Libros



“LA INVENCIÓN DEL SÍ MISMO. PODER, ÉTICA Y SUBJETIVACIÓN” 
Nikolas Rose
(traducción de Silvana Vetö, Niklas Bornhauser y Francisco Valenzuela).
Santiago de Chile: Editorial Pólvora, 2019.

Afortunadamente, aunque de manera tardía, se ha traducido del inglés al castellano el extraordinario libro de Nikolas Rosa "La invención del sí mismo. Poder, ética y subjetivación". El libro se escribió en 1996, aunque tiene plena actualidad. El autor escribe además un prefacio para la traducción en castellano titulado "Reinventarse a sí mismo". En él nos explica que intentó escribir de una manera distinta la historia de la psicología, que lo que ha hecho hasta ahora es, o bien centrarse en lo cuestiones internas centradas en las aportaciones teóricas, o bien en las externas basadas en las biografías de los psicólogos. Tampoco estaba satisfecho con la psicología crítica de inspiración marxista ni con la crítica psicoanalítica a la psicología, ya que consideraba que esta historia crítica debía incluir a las corrientes psicoanalíticas en su objeto de estudio.  Es un análisis que propone problematizar el concepto de normalidad y de inadaptación, que se estaban convirtiendo en categorías clínicas, sociales y administrativas clave en los años 90 en el Reino Unido. Había que cuestionar todo “el mundo psi en su función de convertirse en ingenieros del alma humana. Cierto que a principios del siglo XXI ya el mismo Rose señalaba el paso de las disciplinas psi a las neurociencias y el desplazamiento del interés de la mente al interés por el cerebro. Pero también lo es que, más que una eliminación de las categorías psicológicas, lo que hay es una remodelación.
  Lo que se plantea es una genealogía del régimen contemporáneo del "self", que los traductores prefieren traducir por el "sí mismo" antes que por "yo", que da una visión de la subjetividad muy psicologizante. Para ello hay que dar a los estudios históricos un sentido crítico extendiendo los límites de lo que es pensable y posible. 
 Se trata de cuestionar algunas certezas contemporáneas acerca del tipo de personas que creemos que somos y ver otras maneras de pensarnos. Para ello es necesario examinar los procesos a través de los cuales hemos inventado el ideal regulativo de uno mismo, que están construidos por las disciplinas "psi" que se han ido desarrollando a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de entender el dispositivo contemporáneo de "ser humano" y las tecnologías que lo sostienen. Entendiendo que hay aquí un horizonte de capacidades y de libertades, pero también una serie de contrapartidas, derivadas de las cargas y de las ilusiones en los actos de dominio y de autocontrol implicados. Hacer, por tanto, un diagnóstico de la condición contemporánea del sí mismo. Cierto que esta manera de pensarse el sí mismo es muy heterogénea, pero Rose considera que hay una normatividad común, un "aire de familia" en las coordenadas históricas que imperan desde hace casi dos siglos en las sociedades liberales de Europa, América del norte y Australia. hay como un mismos ideal regulativo. 
 Hablar de la invención del "sí mismo" no es considerarlo una ficción. Se trata de nuestra verdad, de la verdad subjetiva sobre uno mismo. Se trata de una realidad histórica no ontológica ni universal, de una contingencia que, como tal, puede transformarse. Nuestro sí mismo es nuestra subjetividad, nuestra identidad personal, que está constituido desde nuestra herencia familiar y desde nuestra experiencia. Supone una interioridad, un universo interno y una manera de conducirnos que consideramos normal a través de un ideal regulativo que se torna autoevidente. Inicialmente se presenta como algo unificado y coherente pero luego se ha ido relativizando y se ha convertido en algo más plural y heterogéneo. Primero por la aparición de la conceptualización psicoanalítica del "inconsciente" que cuestionaba este sujeto unificado. Más tarde, por la intervención del feminismo que entendía al sujeto como un acto performativo, como una construcción cultural. Finalmente, por la intervención progresiva de la bioteconología, que deriva hacia la figura del cyborg.
De esta manera, cada vez más la noción de sujeto es fragmentada y desafiada.
 Para Rose la subjetivización no debe entenderse localizándola en un universo de sentido, sino en un complejo dispositivo de prácticas discursivas y no discursivas. La psicología aparece como una tecnología intelectual para visibilizar características, conductas y relaciones. La experiencia no es previa a esta visión, ya que ella misma está condicionada por una determinada manera de pensar lo que vivimos a partir de unos campos del saber, unas tramas de poder y unas formas de subjetividad establecidas.
 Las disciplinas psi están relacionadas con la historia del gobierno, entendiéndolo en un sentido más amplio que el político. Se trata de conceptualizar las estrategias, las tácticas y los programas diseñados para dirigir la conducta de los otros. La psicología aparece con la sociedad liberal, aunque hay que matizar que es utilizada también en las sociedades disciplinarias (nazismo, países comunistas). 
 La psicología del siglo XIX inventó el individuo normal y la de la primera mitad del siglo XX la persona social y a través de ella la norma de la adaptación. A partir de la segunda mitad del siglo XX se orienta de forma más compleja hacia la autorrealización y el crecimiento personal. Se entiende entonces la finalidad de la conducta como el equilibrio del desarrollo del propio potencial, la autonomía y la felicidad.
  Una genealogía de la subjetividad trata sobre la relación que tenemos con nosotros mismos, de precisar las formas técnicas que tiene esta relación. Pero el ser humano tiene una ontología histórica y, por lo tanto, no podemos universalizar estas relaciones, pero tampoco lo enfoca desde la perspectiva cultural, más bien sobre sobre las maneras como un sujeto se piensa a sí mismo y las prácticas ligada a ello. La subjetivización ha de ser tratada en sí misma, no como derivación de otra cuestión, hay que ir al dispositivo específico : redes perceptuales, imaginarias, conceptuales, normativas. 
 La fuente de inspiración del ensayo, explicita Rose, es Michel Foucault, aunque plantea estudiar las formas de subjetivación y de gobierno, más allá del campo de la ética. Un eje sería el de historia de las mentalidades, las tecnologías intelectuales, otro serían las técnicas corporales. También estudiarlo en relación con los ensamblajes, con localizaciones espaciales, es decir con formas de organización del habitat humano. La última cuestión es la relación con todos aquellos movimientos que han cuestionado la identidad, inventada por todos aquellos que quieren clasificar para dominar o controlar. Sería cuestión de valorar el coste de cualquier política identitaria y el papel que ha tenido la psicología para fomentar estas identificaciones.
 Hay que hacer una genealogía de la subjetividad desde la relación que se ha dado en los dos últimos siglos entre lo psicológico, lo gubernamental y lo subjetivo. Se trata de pensar contra el presente, en el sentido de explorar los horizontes y las condiciones de posibilidad de lo subjetivo, tal como lo entendemos hoy. La función crítica permite mostrar su contingencia y, por tanto, la posibilidad de transformación de lo que hay, al abrir el campo de lo posible. La historia de la psicología, como la de otras ciencias, es una "historia recurrente" (según el decir de Georges Canguilhem), que es una manera de legitimar a través de una serie de textos la realidad de la imagen actual de la disciplina. Se trata de justificar el presente a través de la continuidad de una tradición hecha a medida, marcada por unos criterios de inclusión y de exclusión en la que se marca lo decible/indecible, lo pensable/impensable. Es lo que Michel Foucault llamaba "un régimen de verdad". Hasta la ´década de los 60 del siglo XX todas las historias de la psicología eran recurrentes. A partir de aquí la sociología y la crítica cultural empezaron sus desafíos y se plantearon los condicionamientos económicos y corporativos o la utilización de la psicología como un instrumento del Estado. Todo ello le parece a Rose insuficiente, ya que la psicología ha desempeñado un papel fundamental en las técnicas que vincularon la autoridad a la subjetividad a lo largo del siglo XIX y XX, en particular a las relacionadas con las sociedades liberales. Para los sociólogos y antropólogos construimos el mundo desde categorías socioculturales, una de las cuales es la psicología. Pero la psicología no debe entenderse como principalmente como un discurso, sino como una tecnología humana, es decir una racionalidad práctica constituida por una serie de ensamblajes que buscan actuar sobre los seres humanos con la intención de orientar su conducta en una determinada dirección. Lo que se constituye, en todo caso, es un régimen de verdad, lo cual se hace siempre con una cierta violencia, siempre a través de redes interconectadas, de negociaciones y problematizaciones diversas. El territorio psicológico se ha creado a través de la persuasión y la negociación entre autoridades, tanto sociales como conceptuales, lo cual supone la implantación de un modo de percepción, la instauración de un vocabulario. En la psicología se da una peculiar alianza entre investigadores y profesionales, productores y consumidores del saber psicológico. 

lunes, 25 de mayo de 2020

MICHEL FOUCAULT : GUBERNAMENTALIDAD Y PODER PASTORAL








Escrito por Luis Roca Jusmet




El tema de la gubernamentalidad ocupa el curso que dió Foucault en1977-8 . En todo caso podría incluirse dentro de la genealogía del poder, pero con reservas. En el curso 1976-7 Foucault analiza el macropoder frente a los análisis anteriores del micropoder. Lo hace con el seminario En defensa de la sociedad. Pero este seminario es el inicio de un cambio en su concepción del poder que se concretará en el seminario citado anteriormente ( Seguridad, población y territorio) y en el posterior : el nacimiento de la biopolítica.

La gobernamentalidad es un problema que aparece en las discusiones políticas que se dan entre mediados del siglo XVI y finales del XVIII. Se presenta en cuatro frentes : el gobierno de uno mismo; el gobierno de las almas y las conductas; el gobierno de los niños y el gobierno del Estado.

El gobierno del Estado se entiende como administración económica, como administración de bienes, siguiendo el modelo familiar. Se trata de gestionar las poblaciones.

La soberanía se reorienta de otra manera, como gestión de la población a través de la disciplina. Está centrada esta gestión en los dispositivos de seguridad.

La gubernabilidad es, entonces, un conjunto de instituciones, procedimientos y tácticas ( análisis, cálculos) cuya finalidad es gestionar de manera adecuada la población.

El Estado Moderno se constituye a partir de tres ejes. Por una parte, desde una base jurídica a partir de la sociedad feudal. Por otra, administrativa, como un sistema de reglamentos y disciplinas que abarcan unas fronteras. El tercero sería justamente el que hemos nombrado, el gobierno d ela población. Este gobierno tiene como base el poder pastoral cristiano, el poder diplomático-militar y la policía.

El seminario siguiente, complementario del anterior, está dedicado a la biopolítica. Foucault define la biopolítica como la "forma en que, a partir del siglo XVIII, se han intentado racionalizar los problemas que plantea el gobierno de las poblaciones." Lo hace a través de la salud, la higiene, la longevidad la natalidad, el tema racial."

Hay una vinculación de la biopolítica con el liberalismo, con la racionalidad política del liberalismo. Es una práctica sistemática de racionalización política. Se trata de maximizar los objetivos optimizando los recursos, disminuyendo los costes. Pero esta idea es paralela a la del gobierno mínimo. Hay que minimizar la acción del gobierno para conducir las conductas. Esto implica una reflexión crítica sobre la práctica gubernamental. El liberalismo es una especie de instrumento crítico de sí mismo como gobierno. Hay que replantearse constantemente como se gobierna. Es una función ambivalente y, de hecho, contradictoria, porque es a la vez legitimadora y crítica, como se ve claramente en el liberalismo del S.XVII-XIX, por ejemplo con Bentham.

Podemos relacionar estos seminarios con un artículo que es la transcripción de una conferencia que dio en Tokio en 1978 con el título de "La filosofía analítica de la política". Hay aquí varias reflexiones interesantes. La primera es la relación que establecen entre filosofía y política al presentar a la filosofía, en sus inicios, como un movimiento antidespótico. Habla de Solón, de Platón o de los cínicos como de las tres formas en que se manifiesta este antidespotismo. Como ciudadanía, como asesoramiento del príncipe o como distancia crítica. El filósofo no es el legitimador del Estado, como Confucio en China, el que describe y prescribe el orden político y social como institución total. Esto ocurre, según Foucault, hasta la Revolución francesa y Rousseau.

jueves, 14 de mayo de 2020

NIKOLAS ROSE : LA PSICOLOGÍA COMO CIENCIA SOCIAL

El gran trabajo de @ilacami_ para «La... - Pólvora Editorial ...


Escrito por Luis Roca Jusmet

 La sociedad se consolida como noción clave en las sociedades europeas del siglo XIX. Lo social es así un a matriz de deliberación y acción, el objeto de cierto tipo de saberes, el lugar de ciertos predicamentos, el campo delimitado por ciertas clases de dispositivos y el objetivo de diversos programas y ambiciones. La psicología nace en el siglo XIX dentro de este contexto de predominio de lo social. A medida que la mente humana se convierte en el objeto de una ciencia positiva, la subjetividad y la intersubjetividad se conviertes en blancos del gobierno. 
 El gobierno se utiliza aquí en el sentido de "gubernamentalidad" introducido por Michel Foucault.: un conjunto de instituciones, procedimientos, análisis, reflexiones, cálculos y tácticas que tienen como finalidad el gobierno de la población. La gubernamentalidad es una combinación de racionalidades prácticas y de tecnologías humanas para modelar las conductas. Empieza a tomar forma en la Europa del siglo XVIII. Surge la noción clave de "población" como objeto de la dominación política. El ejercicio del poder político dependía de cálculos y planificación racional para promover el bien de las personas. A esto se le llamó "ciencia de la policía" Para ello era necesario recoger y clasificar la información de la población y para ello utilizó la psicología. 
 Aparece el liberalismo como la reflexión sobre los límites de la acción del Estado. Su función es posibilitar el buen funcionamiento de la sociedad civil, del mercado, de la familia... 
 El gobierno necesita del saber y aquí la psicología ocupa un lugar importante. Con su vocabulario cumplió dos funciones importantes : la primera fue que la subjetividad fue traducido a los ámbitos de la escuela, la fábrica, la familia... allí es donde están las "superficies de emergencia". El segundo aspecto es constituir la subjetividad y la intersubjetividad como objetos de la administración racional. La psicología legitima las actuaciones políticas con el lenguaje de la ciencia. Por supuesto que es importante la ayuda de la estadística. Se trata de transformación a los sujetos en números en el marco de la noción de "población". Aparecen también los "test" como formas de clasificar. Pero no es que haya un Estado que utiliza estos recursos. De hecho es a partir de los problemas locales en las que las autoridades necesitan lidiar con diferentes problemas desde donde van apareciendo las innovaciones en el gobierno.
 El tema de la sujeción se entiende cada vez más no como una forma de dominio sino como un dispositivo que transforma al sujeto y es él el que, desde su libertad, se ha dejado modelar la conducta. La libertad se convierte en un imperativo. El gobierno de las mentes del sujeto moderno se efectua a través de una red tecnológica construida para mantener el autogobierno de los ciudadanos. Pero son los sueños de las autoridades y la persuasión de los expertos los que hacen que nos gobernemos a nosotros mismos de una determinada manera. 
 La genealogía de la subjetividad no denuncia estos procesos sino que hace el diagnóstico para posibilitar la prescripción de antídotos.