Artículo escrito por Luis Roca Jusmet
1 . Introducción : El psicoanálisis y la psicosomática. Freud y Groddeck
Hablar de psicoanálisis en psicología es entrar en un terreno
problemático, ya que esta tradición es desde sus orígenes objeto de
polémica. Pero lo cierto es que sobrevive y se desarrolla en múltiples
países y en múltiples prácticas, que no son sólo la del análisis sino
también la intervención en múltiples instituciones de salud mental. Es
por tanto un punto de vista que hemos de tener en cuenta si respetamos
el pluralismo que existe tanto en psiquiatría como en psicología, aunque
el psicoanálisis no sea la corriente dominante dentro de la psicología
actual en nuestro país.
Sin
entrar en la discusión simplemente recordar cuales son sus presupuestos
teóricos y metodológicos para entender desde que planteamientos aborda
el tema de la psicosomática. Para el psicoanálisis la psicología debe
estudiar la mente entendida como algo diferente de la conducta y del
cerebro. La conducta es observable, objetiva y mesurable y el cerebro
también pero la mente humana es un producto del cerebro diferente de él y
es la única explicación posible de la conducta. Para el psicoanálisis,
por tanto, la psicología no puede ser por tanto ni conductista ni
biologista porque entonces no podemos entender el significado de nuestro
comportamiento. Freud, fundador del psicoanálisis que podemos fechar
con el inicio del siglo XX, a través de la publicación de “La
interpretación de lo sueños”, tuvo una formación cientificista como
neurólogo y en su “Proyecto para una psicología para neurólogos”,
anterior a la anterior, intentó fallidamente explicar el funcionamiento
psíquico en términos neurológicos. Esto le llevó a crear una teoría
metapsicológica, que es una construcción conceptual que no tiene
verificación empírica directa pero que puede contratarse a través de
casos clínicos.
Está
claro que aquí puede criticarse que los casos clínicos son pocos y que
el psicoanálisis intenta desde la clínica explicar el funcionamiento
psíquico normal. Respecto al primer punto Freud considera que no hay
mejores opciones y respecto al segundo es su propia teoría la que le
lleva a afirmar que el funcionamiento clínico es el que nos permite
entender el normal, ya que lo que hace es distorsionar ( y podemos
entender cómo) los elementos que configuran la mente humana. También hay
que añadir que al margen del conductismo y del biologismo ha aparecido
otra opción, que es mayoritariamente considerada más científica por los
psicólogos y que tiene poder explicativo que es el cognitivismo. Estos
son los términos del debate, en los que aquí por supuesto no entraré
porque no es el tema.
El tema es la relación entre psicoanálisis y psicosomática y para ello
comenzaremos con el excelente y completo Diccionario de psicoanálisis de
Elisabeth Roudinesco y Michel Plon ( 1997). En él se plantea que en la
historia del psicoanálisis se desarrollaron varias corrientes de
medicina psicosomática, cuyo primer inspirador fue Georg Grodeck y
posteriormente Franz Alexander ( Escuela de Chicago), Alexander
Mischerlich ( Alemania), y Pierre Marty y Michel de M’Uzan ( Escuela de
París). Nos explica también que es a través de la medicina psicosomática
como la teoría psicoanalítica incidió en la medicina y en los grandes
servicios hospitalarios, ya que a partir de aquí se intervino en el
tratamiento psíquico de enfermos agudos y crónicos.