domingo, 12 de abril de 2020

NIKOLÁS ROSE : POLÍTICAS DE LA VIDA





Escrito por Luis Roca Jusmet

 El imprescindible libro de Nikolas Rose Políticas de la vida. Biomedicina, poder y subjetividad en el siglo XXI se publicó en inglés el año 2007 y solo hay una traducción argentina en español, de la editorial universitaria Unipe.
 De entrada nos plantea que los conceptos de política y de vida se definen históricamente y hay que ver el significado que tienen hoy en su relación con la biopolítica contemporánea. Por biopolítica entendemos, siguiendo las huellas de Foucault, la administración de la vida por parte del poder político. Se trata de un proceso, iniciado en el siglo XVIII, en el que el poder no se define por poder decidir la muerte de los súbditos, sino que administra la vida en nombre del bienestar de la población, de todos y de cada uno de sus miembros. Una primera etapa es la anatomopolítica del cuerpo humano a través de la disciplina y una segunda, la más específicamente llamada biopolítica, que consiste en el control y la regulación de las poblaciones. Las dos etapas, sin embargo, se mezclan. En parte están vinculadas a la expansión del Estado, pero también por el desarrollo de sectores no estatales : religiosos, filantrópicos, médicos... Biopolítica es, para Rose, el dispositivo de estrategias para ocuparse de la vida a través de la regulación de los nacimientos, de la salud y la enfermedad, de la vejez y de la mortalidad. Actuando directamente sobre los cuerpos e indirectamente sobre las poblaciones ( a través de estadísticas).
¿ Qué es la vida para la biopolítica contemporánea ? La vida nace como concepción con la biología moderna. Antes existían seres vivos, pero no "la vida". Aparece el cuerpo como el sistema de subsistemas, como una unidad orgánica. Cuerpo vivo incrustado en el cuerpo social. Pero a partir de 1930 el cuerpo se desplaza de la unidad orgánica a la molécula como unidad básica. El lenguaje de la biología pasa de ser mecánico o arquitectónico a ser lingüístico : gramática, sintaxis, semántica. A partir de 1950 aparece también relacionado con la teoría de la comunicación y la informática. Mensajes, programas, información, códigos, instrucciones. El gen se transforma, a lo largo del siglo XX, en la unidad del desarrollo y de la herencia. A partir de 1960 se reformuló en el marco de una metáfora informacional : "leer el libro de la vida". El gen ya era la unidad básica, pero desde entonces  se volvió más reticular. El gen no era el "gen de" sino que se enmarcaba en procesos de regulación, expresión y transcripción.Pero con el siglo XX acabó la era del gen: empezó el pensamiento complejo. Ello implica una problematización, una resistencia a reducir la vida a un solo factor, reapàreciendo una pregunta no resuelta sobre la diferencia entre lo vivo y lo no vivo.
  Aparece, dice el autor, una nueva clase de ciudadanía que nace en las sociedades liberales avanzadas en la era de la biomedicina, la biotecnología y la genómica: "los ciudadanos biológicos". Responde, dice Rose, a una forma de ciudadanía que rompe los moldes nacionales. Para el autor, ya en los proyectos de ciudadanía que se van tejiendo en la modernidad desde el siglo XVIII hay unas consideraciones biológicas de fondo que moldearon lo que significa ser ciudadano. Porque desde estos planteamientos se entiende a algunos ciudadanos como reales, a otros como potenciales, como problemáticos o como imposibles.
 Todo esto se manifiesta en la fuerte influencia de las creencias eugenésicas del siglo XIX y XX. Los proyectos de ciudadanía incluyen términos biológicos referidos al sexo, a la raza y a la demografía, por citar unos ejemplos. Hubo ciertamente una concepciones de ciudadanía vinculadas a la eugenesia y a la higiene y la pureza racional. Pero la ciudadanía biológica actual de las sociedades liberales avanzadas se mueven en otros términos.
 La ciudadanía biológica, es al mismo tiempo, individual y colectiva. Es individual en la medida en que se inscribe en el régimen del yo contemporáneo en la que el sujeto elige con al máxima información. Es la responsabilidad del individuo sobre su vida, sobre su cuerpo, a través de sus decisiones. Sujeto que es a la vez emprendedor y prudente, activo con respecto a su vida. pero es también colectivo, biosocializante, en la medida que crea comunidades que comparten un atributo biológico, por ejemplo una enfermedad. La ciudadanía biológica es una versión más general de la ciudadanía genética: un modo de entender las diferencias humanas, en especial las relacionadas con la salud, en términos de genética. La ciudadanía biológica ha adoptado, de todas maneras, formas diferentes según el contexto histórico que la configura. la noción de raza basada en los genes es muy diferente que la que parece en el siglo XVIII y XIX. ¿ Qué ocurre cuando es el yo es el que se encuentra sujeto a transformaciones por parte de la tecnología médica, cuando la cognición, la emoción, la volición, el estado de ánimo se abren a la intervención ?.
 Los seres humanos siempre se han trabajado a sí mismos, para mejorarse. esto no es nuevo, en cada época aparece de manera específica. Este trabajo tiene que ver, evidentemente, en la manera como los humanos nos vemos a nosotros mismos y cómo nos queremos ver. En la primera mitad del siglo XX y en las sociedades liberales avanzadas, los ciudadanos se veían a sí mismos desde una creencia psicologista : con un espacio interior profundo sobre el que trabajar.  Manifestación de ello fueron la proliferación de terapias, de tests psicológicos, de literatura psicológica. Es lo que se ha llamado el desarrollo progresivo de las técnicas "psi". Pero a partir de los años 60 va apareciendo otra tendencia, que es la de pasar de ciudadanos psicológicos a ciudadanos somáticos, es decir, biológicos. O dicho de otra manera, de un yo mental a un yo cerebral.
 Durante la segunda mitad del siglo XX los psiquiatras han trazado las bases neurológicas y neuroquímicas de la vida mental y sobre este mapa se ha constituido el nuevo yo, que no es un yo mental sino un yo cerebral y un yo cerebral quiere decir un yo neuroquímico. Los cerebros son órganos físicos con sustancias químicas y unas determinadas funciones. Existen drogas, como los psicofármacos, que pueden sustituir funciones cerebrales, estimularlas o inhibirlas. Hay sistemas modélicos experimentales para investigar : cerebros humanos, cultivos de células in vitro similares a las neuronas, cerebros animales... hay también técnicas de investigación : ensayos químicos de fluidos corporales, electroencefalogramas, técnicas de imágenes cerebrales. Hay diagnósticos sobre trastornos de estados de ánimo, emociones, cognición o voluntad que pueden ser tratadas farmacológicamente. El régimen de verdad es la experimentación. El espacio mental no es ahora una caja negra de la que no podemos saber nada, como decían los conductistas, es que sencillamente la mente es el cerebro. Mejor dicho : lo que llamamos mente es el conjunto de actividades y procesos que realiza el cerebro.Los trastornos funcionales son, finalmente, trastornos orgánicos.
 Pero existen los sujetos humanos y estos se definen cada vez más en función de su cerebro, no de su mente. La idea de mente se ve cada vez más como el último eslabón del alma perdida, algo que la ciencia acabará eliminando. Hay una nueva manera de ver lo que es la normalidad y la anormalidad humana y de cómo actuar para restablecer la primera.La empresas farmacéuticas cada vez invierten más en conocer este mapa del cerebro y de sus funciones y en la localización de los trastornos. A partir de la tercera edición del DSM ( Diccionario psiquiátrico mundial, la biblia de los psiquiatras) los trastornos se definen a partir de un conjunto de síntomas que pueden ser tratados farmacológicamente. Los trastornos mentales son trastornos cerebrales y los trastornos cerebrales son trastornos moleculares. La esperanza es generar un sistema clasificatorio de diagnóstico que se base en estados cerebrales moleculares.
 Pero todo este razonamiento científico y comercial debe conjugarse con el pensamiento neoliberal, que entiende que el sujeto debe y puede decidir lo que quiere, no está sometido a un destino biológico. Las investigaciones en epigenética plantean que ni tan solo la genética es determinista. Ya no se trata solamente de decidir que tratamiento recibir para un trastorno sino también de identificar susceptibilidades genéticas en individuos asintomáticos.
 Aquí los psicofármacos juegan un papel ambivalente. Sirvieron en su momento para que los considerados enfermos mentales abandonasen los hospitales psiquiátricos y pudieran vivir en comunidad. Cada vez más se entienden no en un sentido disciplinario normalizante, sino como una manera de ajustar la propia conducta para ser capaz de adaptarse a los circuitos cotidianos. De hecho cada vez se plantea que son los propios pacientes los que deben gestionar la administración farmacológica y estar informados sobre sus beneficios y efectos secundarios. 
  Pero a mediados de los años 90 se da un cambio importante en el pensamiento y la práctica psiquiátrica. Se trata de un estilo de razonar que considera que todos los trastornos mentales pasan por el cerebro y a su funcionamiento molecular, neuroquímico. Los elementos biográficos se tienen en cuenta pero entendiendo que sus efectos dependen de las características de cada cerebro. Se da un cambio en la consideración económica de los que padecen trastornos mentales. Si antes se les consideraba una carga social hoy se ve como una oportunidad para la inversión y el beneficio.Se teje aquí una gran alianza entre el gran capital farmacéutico, la salud pública y el reclamo para los accionistas privados. 
 Entramos en un estilo de razonar en el que considera que los trastornos vienen de un mal funcionamiento del cerebro y que la solución pasa por los psicofármacos. Es un ejemplo de lo que Deleuze llama el paso de las sociedades disicplinarias a las sociedades de control, que siempre juegan con la libertad de los sujetos. Es así como los sujetos se entienden a sí mismos como gestores de su salud mental a través de la conducción del propio cerebro. El ciudadano se siente obligado por su propia responsabilidad y la de sus descendientes, de monitorear, evaluar y administrar la propia vida biológica. 

MICHEL FOUCAULT : BIOPOLÍTICA Y NEOLIBERALISMO

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Luis Roca Jusmet

  Michel Foucault da en el Collège de France un curso a finales de 1978 y principios de 1979 que titula "El nacimiento de la biopolítica". Foucault hace el resumen prescriptivo del curso, pero no se conoce su desarrollo completo hasta que la editorial francesa Seuil/Gallimard no publica la transcripción de la grabación del curso el año 2004, editada por Michel Serrellart y dirigida por François Ewald y Alessandro Fontana. La traducción española, muy correcta, es de Horacio Pons y la publica la editorial Akal el año 2009.
Este curso viene a ser la continuación del anterior, que llamó "Seguridad, territorio, población". Como el mismo Foucault reconoce en el curso sobre biopolítica solamente habla prácticamente sobre neoliberalismo, que inicialmente había pensado como una introducción. La idea es entrar a fondo en la biopolítica en curso siguiente, que llamó "El gobierno de los vivos". Pero sólo lo hace inicialmente, ya que empieza a interesarse por el cristianismo antiguo y las filosofías helenístico-romanas. El tema ya no es la biopolítica sino las problemáticas de la verdad y el cuidado de sí,de los que hablará su último curso, dedicado al "Coraje de la verdad".
 El "Nacimiento de la biopolítica" presenta, de todas formas, problemáticas políticas muy interesantes. Hay una definición de la biopolítica como administración de la vida de una determinada población. Es una racionalización de la práctica gubernamental por el control de la vida de la población : salud, higiene, nacimiento, muerte, longvidad... El liberalismo es una gubernabilidad basado en lo mínimo, en la reducción del poder del Estado a partir de la simplificación y refinamiento de sus procedimientos. Hay un vínculo histórico entre liberalismo y biopolítica pero no se implican mutuamente. Se inicia la consideración nueva, a partir del empirismo inglés ( Locke, Hume) del sujeto de interés.) No hay soberano en la economía, esta es una cuestión importante. Y la base de la sociedad para el liberalismo es el Mercado. Hay una tensión entre el sujeto del interés ( que rige el Mercado y que nunca renuncia a su interés personal ) y el sujeto del derecho ( que es la base del contrato social y que implica una renuncia al interés personal por el propio beneficio

EL GOBIERNO DE LAS CONDUCTAS EN EL NEOLIBERALISMO


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Escrito por Luis Roca Jusmet

  Nikolas Rose es un psicólogo y sociólogo británico imprescindible para entender el mundo en el que vivimos. Pero es un desconocido en nuestro país. No hay un solo libro traducido : solo tres artículos fundamentales. Dos de ellos aparecen en los números 29 y 76 de la desgraciadamente desaparecida revista Archipiélago. Se llaman respectivamente "El gobierno de las sociedades liberales avanzadas : del liberalismo al neoliberalismo" y "terapia y poder : Techné y Ethos". El tercero se llama "Gubernamentalidad" y está escrito con juntamente con Pat O´Maley y Mariana Valverde. Aparece en el número 8 de la revista electrónica Astrolabio Nueva Época.
Circulan también por Internet entrevistas y algunos capítulos traducidos de algún libro suyo. Tenemos además un excelente complemento que es el libro de un buen filósofo español, que es Francisco Vázquez García. El libro se llama Tras la autoestima y el capítulo "Genealogía del sujeto y del gobierno." Como no domino el inglés este es el material que he recogido, leído y analizado con atención.
Empecemos por situar a Nikolas Rose en su contexto. Forma parte de un grupo de psicólogos británico críticos, de formación marxista. Buscan en la noción de ideología de Althusser, en la de hegemonía de Gramsci y en los estudios del sociólogo Stuart Hall las referencias teóricas para sus estudios, aunque pronto se encuentran con sus limitaciones. El año 1977 inician la publicación de una revista que se llama Ideología y conciencia. , sus propias investigaciones, ya distanciados de la perspectiva marxista. Algunos, como Ian Parker, encontraran su referencia en Lacan. Otros, como Rose, en Foucault. Se les llamará a partir de entonces los anglofoucaultianos. Inicialmente parten de los textos sobre Arqueología del saber y El orden del discurso. Se interesan por la idea de discurso y la manera como éste delimita los modos de ver y de pensar. Más tarde continuarán con El nacimiento de la clínica, donde abordarán lo que son las practicas en relación con el discurso. En un tercer momento trabajarán el tema del poder, tanto en el análisis más microsocial que aparece en Vigilar y castigar como el macrosocial de Defender la sociedad. Finalmente tendrán acceso a las traducciones de sus últimos seminarios : Seguridad, territorio, población; El nacimiento de la biopolítica; Del gobierno de los vivos; Del gobierno de sí y de los otros. El gobierno es la actividad que se encarga de conducir a los individuos bajo la autoridad de un director responsable de lo que hacen y de lo que les sucede. Son técnicas y procedimientos para dirigir la conducta humana.
Rose parte de una serie de planteamientos básicos. La primera es que el ser humano no tiene una naturaleza sino que se construye histórica y culturalmente. Su ontología es histórica. En Occidente el ser humano se construye alrededor de la idea de un yo como entidad con vida interior ( a la que ha llamado psyque, alma, espíritu, mente ), al que se considera encerrado en los límites del propio cuerpo. Es el agente voluntario de sus acciones : es intencional y responsable de sus actos. Esta es la base de la moral, la legalidad y la política occidental. Los humanos se consideran así seres psicológicos con una identidad y una autenticidad. Hay una serie de prácticas y de técnicas a partir de las cuales se entienden las personas y se actúa sobre ellas.
La historia del yo que quiere elaborar Nikolas Rose sobre la base del horizonte abierto por Michel Foucualt es el de un genealogía de la subjetividad entendida bajo los presupuestos anteriores.

sábado, 11 de abril de 2020

GOBERNAR LA CONDUCTA MANIPULANDO EL CEREBRO

 

Escrito por Luis Roca Jusmet

Este texto es el resumen del visionado por vídeo de la conferencia de Nikolas Rose el año 2011 en la Universidad Pedagógica de Buenos Aires. Escrito por Luis Roca Jusmet
 La pregunta que se hace Rose es ¿ qué clase de seres humanos pensamos que somos ? ¿ Como se gobierna la conducta en función de esto ?
 Rose considera que la característica de nuestra época es el dominio de las neurociencias. Pero hay que contextualizarlo en la dinámica de la biopolítica. La biopolítica es un fenómeno moderno de gobierno que consiste en que la vida ha ingresado en la política. Se trata de gestionar la vitalidad. Biopolítica es biopoder. Se trata de una maximilización del bienestar. Lo hace a través de la somatocracia: la salud se convierte en una obligación política y económica. Desde finales del siglo XIX los gobiernos se hacen cargo de la salud de la población. Inicialmente la cuestión se plantea en términos físicos, cuya preocupación central es la degeneración de la raza. A partir del siglo XX la preocupación es la de la salud mental. Se trata de gestionar la salud mental en todos los ámbitos cotidianos :familia, trabajo, educación, ocio. Se inicia el dominio de las disciplinas psi ( psicología, psiquiatría, psicoanálisis...). los seres humanos se convierten en sujetos psicológicos, cuyos estados pueden ser regulados. También hay que preocuparse de la salud mental de los carceleros, los trabajadores sociales, los policías...

 El cerebro se va convirtiendo en el actor más potente. La mente surge del cerebro. El cerebro humano es adaptativo y cualquier incapacidad de hacerlo es una anomalía que hay que corregir. Pero no sólo esto, sino que hay también un ideal de optimización por el conocimiento del cerebro.
 En el siglo XXI la salud se va desvinculando del Estado para ocupar el Mercado. La biopolítica se convierte en un negocio, en bioeconomía. Pero pasa sobre todo por la prevención. Se efectúa en cinco ejes : 1) La escala molecular; 2) la optimización; 3) la subjetivización; 4) los expertos ; la generación de verdades.  La verdad pasa por el registro molecular, la plasticidad del cerebro y las imágenes cerebrales.  El cuerpo no se muestra como un conjunto de sistemas sino a través de estructuras moleculares.La vida es un gran mecanismo, o mejor un conjunto de mecanismos moleculares con propiedades químicas y eléctricas. Está por tanto abierto a la ingeniería, a la bioingeniería. El control biológico aparece como algo sin límites porque las restricciones son únicamente éticas.

sábado, 28 de marzo de 2020

EL YO NEUROQUIMICO



 Escrito por Luis Roca Jusmet

Este provocador título corresponde a un lúcido artículo de Nikolas Rose en su libro Políticas de la vida. Surge de una pregunta ¿ Qué ocurre cuando es el yo es el que se encuentra sujeto a transformaciones por parte de la tecnología médica, cuando la cognición, la emoción, la volición, el estado de ánimo se abren a la intervención ?.
 Los seres humanos siempre se han trabajado a sí mismos, para mejorarse. esto no es nuevo, en cada época aparece de manera específica. Este trabajo tiene que ver, evidentemente, en la manera como los humanos nos vemos a nosotros mismos y cómo nos queremos ver. En la primera mitad del siglo XX y en las sociedades liberales avanzadas, los ciudadanos se veían a sí mismos desde una creencia psicologista : con un espacio interior profundo sobre el que trabajar.  manifestación de ello fueron la proliferación de terapias, de tests psicológicos, de literatura psicológica. Lo que se ha llamado el desarrollo progresivo de las técnicas "psi". Pero a partir de los años 60 va apareciendo otra tendencia, que es la de pasar de ciudadanos psicológicos a ciudadanos somáticos, es decir, biológicos. O dicho de otra manera, de un yo mental a un yo cerebral.
 Durante la segunda mitad del siglo XX los psiquiatras han trazado las bases neurológicas y neuroquímicas de la vida mental y sobre este mapa se ha constituido el nuevo yo, que no es un yo mental sino un yo cerebral y un yo cerebral quiere decir un yo neuroquímico.

NIKOLAS ROSE : ¿ LA MUERTE DE LO SOCIAL ?

File:Nikolas Rose.jpg - Wikimedia Commons

Escrito por Luis Roca Jusmet

 Nikolas Rose es uno de los mejores continuadores del camino abierto por Michel Foucault a partir de su cocneptualizción d ela biopolítica. Recogo aquí algunas ideas muy sugerentes que Rose expuso en el Centro de Criminología de Toronto, en un acto de homenaje a Michel Foucault, en el 10 aniversario de su muerte. La Revista Argentina de Sociología, en su año 5 y número 8 publicó el año 2007 la traducción del texto original d ela conferencia en español.
 Rose insiste en entender el neoliberalismo, no únicamente como una política económica sino también como una ideología, en sentido amplio, es decir una serie de p´racticas discursivas y no discursivas que engloban la vida pública y privada de los ciudadanos. Se trata de lo que Foucault llamó la gubernamentabilidad, que es el dispositivo ( estrategias y tácticas) que utilizan las autoridades para dirigir las conductas de una población asegurando lo que se considera su bienestar. Pero no imponiendo estas conductas sino dejándoles elegir. estas son algunas de las claves de este dispositivo :
1) Plantear un sistema educativo basado en la ideología de las competencias. Hay que formar para ser competente y para saber competir.
2) Potenciar los modelos de gestión privada en las administraciones públicas. Plantear los servicios públicos como una relación contractual ente una empresa de servicios y un cliente.
3) Plantear la sociedad como un conjunto de individuos empoderados y emprendedores que debe gobernarsen a sí mismos y responsabilizarse de su vida. De las responsabilidades personales dependerá el buen funcionamiento social. la racionalidad es la del mercado.  El empleo debe conseguirse por la autopromoción. 

martes, 24 de diciembre de 2019

NEUROCIENCIAS Y NEOLIBERALISMO





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Reseña de

 La quimera de la creatividad. La deriva ideológica de la neurociencia creatividad

Daniel Inglada, Manuel Villar y Oriol Leira

Barcelona: Editorial Icaria, 2019, 117 páginas.

 Escrito por Luis Roca Jusmet

  Michel Foucault propuso una manera interesante de entender la filosofía: como una ontología de la actualidad. El libro que nos ocupa hay que situarlo en esta dimensión. Los tres autores, que forman parte de la Asociación Filòsofs de la Gleva, nos ofrecen un análisis coral de lo que significa hoy el imperativo de la creatividad. ¿Por qué nos presionan tanto por ser creativos y nos culpabilizan por no serlo? Porque, como bien señala el ensayo, la creatividad es una cortina ideológica detrás de la cual puede haber únicamente una cortina de humo, un semblante, una apariencia detrás de la cual se esconde una sociedad efímera, precaria y conformista. Todo ello conformando una ideología, y aquí seguiremos a Marx, que lo que pretende es legitimar el capitalismo tal como lo define el neoliberalismo.
 El otro gran tema del libro es, como dice el subtítulo, “la deriva de la neurociencia”. Siguiendo lo que plantea el sociólogo anglofoucaultiano Nikolas Rose, estamos pasando de una sociedad obsesionada por la mente (la del poder de los psicólogos) a otra obsesionada por el cerebro (la del poder de los neurocientíficos). Desde una opción fuerte que identifica la mente con el cerebro se está proponiendo que podremos ir modelando nuestro cerebro a la carta. La paradoja es sin esto nos llevará, como dicen los autores siguiendo al filósofo Markus Gabriel, a un determinismo que niegue la libertad y la responsabilidad, o bien (como sugiere Nikolas Rose) a una idea en que cada cual ( el que se lo pueda pagar, claro) podrá diseñar un cerebro según sus deseos. Es decir, que aparentemente seremos libres de tener el cerebro que se conforme a nuestros deseos. Lo cual significa ( en la medida en que identificamos la identidad personal con nuestro cerebro) que podemos decidir nuestra identidad. La pregunta es, entonces, quién decide quienes queremos ser. Como sugieren los autores siguiendo una sugerencia de Nietzsche, la creatividad (“inventémonos a nosotros mismos”) va ligada a la credulidad. Y es el Otro social el que está decidiendo por nosotros. También aquí recojo su sospecha de bajo la retórica de la máxima libertad podemos encontrar la máxima manipulación, porque es la misma idea de verdad la que puede sacrificarse.
 En cualquier caso, y en esto coincido totalmente con el sentido del libro, esta ideología tiene como consecuencia la reducción de nuestra mente a un puro entramado neuronal en el que no cabe el pensamiento crítico.
 El libro está estructurado en cuatro capítulos. Se intuye que los tres primeros están escritos por cada uno de los autores, pero está bien que no los firmen individualmente para insistir en su carácter coral.. Democratización, paradojas y dispositivos de la creatividad son tratados de una manera ágil y sugerente. Se señalan los tres ámbitos donde se aplica esta ideología de la creatividad : familia, escuela y empresa y los efectos que tienen en ellos y en la sociedad en general. 
El cuarto si parece más la puesta en común de una conversación a tres e incluye unas reflexiones finales que incluye un epílogo ( a modo de conclusión) y unos matices sobre el tema de las neurociencias, para el que aplican muy certeramente el término “nudo gorgiano”.

miércoles, 19 de junio de 2019

LO COMÚN CONTRA EL NEOLIBERALISMO

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El ser neoliberal

Christian Laval y Pierre Dardot. Edición a cargo de Enric Berenguer´

Gedisa : Barcelona, 2018

 Escrito por Luis Roca Jusmet


 Christian Laval y Pierre Dardot son dos potentes pensadores franceses que han profundizado en el neoliberalismo, por un lado, y han intentado abrir nuevos horizontes en la izquierda a partir de la noción de “lo común”. La editorial Gedisa ha publicado varias traducciones de sus libros más representativos: “La nueva razón del mundo”( 2013), “Común” ( 2015), “La pesadilla que no acaba nunca” (2017) y “La sombra de octubre” (2017). En esta ocasión el psicoanalista Enric Berenguer conversa con ellos, que también tienen una cierta influencia de Jacques Lacan, en un diálogo tan inteligente como denso. Después de una sugerente introducción, el psicoanalista lacaniano, les plantea una serie de preguntas. La primera es sobre la noción de post-humano, que supera justamente el presupuesto del discurso científico y del sistema capitalista, que era el del homus economicus. Esta ficción, liberal y utilitarista, se desplaza en el neoliberalismo hacia el hombre empresa. Pero va más allá con la figura del transhumanismo, propio de la neuropolítica. La muerte se plantea como algo superable. Pero en un contexto en que la salud es un capital, una inversión. Aquí se ve la influencia que tuvo Michel Foucault, con su conceptualización de la biopolítica, sobre los autores. Pero lo que hace el neoliberalismo es abrir nuevas formas de subjetividad, de la que muchos se consideran excluidos o simplemente no se identifican con ellas. Es mucho más que una alternativa económica y política. Es una manera de estar en el mundo. El neoliberalismo es una ideología en el sentido más profundo del término: una manera de pensar, de desear, de sentir, de verse a sí mismo y a los otros. Pero una forma de estar en el mundo de la que muchos son excluidos. Por esto aparece como síntoma y reacción el fundamentalismo, tanto el religioso como el nacionalista. Es la manera más simple y negativa de reaccionar contra la globalización neoliberal. Es una opción identitaria que se apoya en valores conservadores, que divide a los afectados por los efectos de este capitalismo depredador y que privatiza los problemas.
 La otra cuestión que plantean Laval y Dardot es la de una renovación del discurso de la izquierda. Lo hacen a partir de la introducción de la noción de “lo común” como algo diferente de lo privado pero también de lo estatal. La izquierda ha sido demasiado estatista y no ha sido capaz de recoger y potenciar una tradición jurídica de lo común diferente de lo estatal. Hay experiencias concretas de gestión de lo común a nivel municipal y en esta línea hay que avanzar. O incluso los Creative commons de propiedad intelectual son un ejemplo de ello.
 Lo cual necesita una revolución cultural muy profunda. Esto lo hizo en los años 70 la derecha con el neoliberalismo. Pasa por la superación del marxismo y de su ideal de una sociedad sin conflictos. La idea de lo común y del derecho vinculado a él puede ser un camino.