
Luis Roca Jusmet
En los últimos años de
su vida uno de los temas centrales de Michel Foucault es el del
"cuidado de uno mismo". El término francés es el de souci
de soi. Epimelesthai sautou sería el significante griego
originario. El término puede
traducirse de varias maneras en español : inquietud de sí,
preocupación de sí, cuidado de sí. Aunque normalmente se traduce
por inquietud de sí
no me parece una opción adecuada. No me lo parece porque a lo que se
refiere Foucault es a una actitud que se traduce en unos ejercicios y
unas prácticas. No es "preocuparse", es "ocuparse".
Pero tampoco es una inquietud. La palabra inquietud
en el sentido que le damos actualmente tiene que ver con desasosiego.
Y justamente el sentido de Foucault es el contrario.
Hay
un primer texto que se refiere al cuidado de uno mismo que
es el de la transcripción de seis seminarios que dió el filósofo
francés en la Universidad de Vermont ( Canadá) en otoño de 1982.
El año 1988 fueron publicados por la editorial de la Universidad de
Massachussets.
El
texto
comeinza planteando que las prohibiciones sexuales ( tema del
que se ha ocupado últimamante Foucault) están relacionadas con el
tema de la verdad, el decir la verdad sobre uno mismo. La prohibición
conlleva la confesión y, por lo tanto, el imperativo de hablar. El
sujeto debe descifrarse a sí mismo: el ascetismo conlleva la verdad.
Esta
reflexión conduce a Foucault a preguntarse sobre las tecnologías
del yo en la época del helenismo, en Roma y en los primeros años
del cristianismo. Estas prácticas, plantea, no son bien conociadas
porque se confunden con las teologías del alma. Foucault delimita
que las tecnologías del yo coexisten con otras tecnologías : las de
producción, las discursivas y las del poder. Foucault señala que ha
estudiado fundamentalmente las tecnologías del poder y la
dominación. En este momento está interesado por historia de como el
individuo actúa sobre sí mismo, sobre la interacción entre él y
los demás a partir de esta relación consigo mismo.
Foucault
señala dos momentos diferentes : el grecorromano ( siglos I y II) y
el cristiano, en sus principios monásticos ( II-V). En Grecia este
cuidado de sí se relacionaba con el conocimiento de uno
mismo ( gnothi sauton). El
cristianismo continuó tanto el interés por el principio délfico
del autoconocimiento como por las prácticas del cuidado de sí. Pero
estas prácticas se transforman en el cristianismo en un intento de
superar el yo. El ocuparse de uno mismo parece como algo inmoral.
Esto se mantendrá hasta el siglo XVI, donde vuelve a aparecer el
interés y el valor del ocuparse de uno mismo, pero sobre todo del
conocimiento de uno mismo. Pero se ha invertido el sentido. El
conocimiento de uno mismo se convierte en prioritario, mientras que
en la antigüedad era secundario.
El
cuidado de uno mismo aparece por primera vez en el diálogo platónico
Albicíades, muy
elogiado por los neoplatónicos. Aquí el cuidado de sí está
vinculado a la acción política, por un lado, y a la erótica, por
otro. Pero significa en todo momento el domino del cuerpo por el
alma. Pero durante el helenismo el cuidado de uno mismo parece de
manera diferente. Adquiere un sentido universal, es una llamada a
cualquiera. Se sustituye el modelo pedagógico, orientado a los
elegidos, por el modelo médico. Uno debe cuidarse, convertirse en
médico de sí mismo.También el cuerpo ocupa un lugar fundamental.
Se definen prácticas como la escritura, la meditación y el examen
de conciencia del final del día. Pero relacionado con lo que
hacemos, no con lo que pensamos o sentimos. Esta será la gran
diferencia con la confesión cristiana. Pero lo fundamental es que el
cuidado de sí se convierte en el objetivo, adquiere un sentido por
sí mismo.
¿
Qué es el examen de uno mismo ? Para los pitagóricos es una
purificación.Para el helenismo sirve para actuar mejor, para
corregir la conducta futura. El cristianismo se ocupará de las malas
intenciones como base para el pecado. Para el helenismo, como por
ejemplo los estoicos, es un arte de vida. Vigilar las
representaciones, dice Epicteto, y en esto será un antecedente de
Freud. Pero no para descifrar ninguna verdad interna sino para
controlar nuestras actitudes y conductas a partir de las
representaciones.
En el
cristianismo las teconologías del yo están orientadas a la
revelación y a la renuncia del yo. Aparece el director de
conciencias : hay que contárselo todo y obedecerle en todo. Es la
verbalización dramática de la confesión. A partir del siglo XVIII
se vuelve a plantear la verbalización no como una técnica para
renunciar al yo, sino para construirlo. Hay tres modelo del examen
del sí mismo : el de los pensamientos para ver si se corresponden o
no a la realidad ( Descartes); el de los pensamientos para ver si se
adaptan a las reglas del buen vivir ( estoicismo) ;y el cristiano,
que es el desciframientos de los pensamientos ocultos para manifestar
la impureza interior.
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