domingo, 19 de octubre de 2014

MICHEL FOUCAULT : BIOPOLÏTICA Y NEOLIBERALISMO


Luis Roca Jusmet

  Michel Foucault da en el Collège de France un curso a finales de 1978 y principios de 1979 que titula "El nacimiento de la biopolítica". Foucault hace el resumen prescriptivo del curso, pero no se conoce su desarrollo completo hasta que la editorial francesa Seuil/Gallimard no publica la transcripción de la grabación del curso el año 2004, editada por Michel Serrellart y dirigida por François Ewald y Alessandro Fontana. La traducción española, muy correcta, es de Horacio Pons y la publica la editorial Akal el año 2009.
Este curso viene a ser la continuación del anterior, que llamó "Seguridad, territorio, población". Como el mismo Foucault reconoce en el curso sobre biopolítica solamente habla prácticamente sobre neoliberalismo, que inicialmente había pensado como una introducción. La idea es entrar a fondo en la biopolítica en curso siguiente, que llamó "El gobierno de los vivos". Pero sólo lo hace inicialmente, ya que empieza a interesarse por el cristianismo antiguo y las filosofías helenístico-romanas. El tema ya no es la biopolítica sino las problemáticas de la verdad y el cuidado de sí,de los que hablará su último curso, dedicado al "Coraje de la verdad".
 El "Nacimiento de la biopolítica" presenta, de todas formas, problemáticas políticas muy interesantes. Hay una definición de la biopolítica como administración de la vida de una determinada población. Es una racionalización de la práctica gubernamental por el control de la vida de la población : salud, higiene, nacimiento, muerte, longvidad... El liberalismo es una gubernabilidad basado en lo mínimo, en la reducción del poder del Estado a partir de la simplificación y refinamiento de sus procedimientos. Hay un vínculo histórico entre liberalismo y biopolítica pero no se implican mutuamente. Se inicia la consideración nueva, a partir del empirismo inglés ( Locke, Hume) del sujeto de interés.) No hay soberano en la economía, esta es una cuestión importante. Y la base de la sociedad para el liberalismo es el Mercado. Hay una tensión entre el sujeto del interés ( que rige el Mercado y que nunca renuncia a su interés personal ) y el sujeto del derecho ( que es la base del contrato social y que implica una renuncia al interés personal por el propio beneficio
. El liberalismo parte del axioma de que a nivel económico buscar el propio interés beneficia al conjunto.Aquí no hay soberanía. Pero que políticamente hay que  ceder parte a la propia libertad para gobernar según el contrato social. Entonces el Estado sí ejerce una soberanía.
 El liberalismo, por cierto, sustituye la verdad por la racionalidad como criterio de gubernabilidad.
Un punto interesante es la lúcida visión de que el fascismo y el estalinismo no son una amplificación del Estado sino un síntoma de su declive. El Estado es una estructura administrativa de tipo jerárquico. En el fascismo y el estalinismo hay una relación directa entre el Líder y las masas y el partido sustituye la estructura burocrática del Estado. Falta quizás aquí la utilización del término totalitarismo, en el sentido de Claude Lefort, para acabar de completar el análisis.
Hay en el libro todo un estudio del neoliberalismo a través del modelo alemán, que se desarrolla en la postguerra, y el neoliberalismo norteamericano que se empieza a elaborar en los años sesenta. El liberalismo consideraba que el Estado debía evitar intervenir en la base de la sociedad, que es el Mercado, regido por su mano invisible. El neoliberalismo, por el contrario, defiende la intervención del Estado. Y cada una de estos dos modelos de neoliberalismo ( alemán y USA) lo hace en un sentido diferente. La intervención neoliberal según el modelo alemán debe garantizar el funcionamiento del Mercado pero al mismo tiempo evitar la pobreza absoluta. Esto hace que defienda un impuesto negativo ( que es un antecedente de lo que defienden hoy los partidarios de la renta básica). También una educación y una sanidad pública entendida como garantía de esta pobreza absoluta. Pero nunca entendida en términos de redistribución o nacionalización, que serían formas de distorsionar el Mercado. El neoliberalismo norteamericano defiende, por el contrario, la Empresa por encima del Mercado. La Empresa como modelo óptima de racionalidad, que debe extenderse a todos los ámbitos. No sólo a la sanidad, a la educación y a cualquier servicio público. También a las asociaciones, los partidos e incluso la familia y en último término al propio individuo. Pensar en término de capital y de inversiones, de recursos, de beneficios y de pérdidas. Horizonte muy interesante que nos abre Foucault, treinta y pico de años después del cursos y de la extensión del neoliberalism a nivel global.
  En todo caso, Michel Foucault nos da nuevamente un buena caja de herramientas para pensar en el presente.

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